lunes, 6 de octubre de 2014

Teatro Dramático

Teatro Dramático


El teatro es una manifestación artística, que tuvo origen hace cientos de años. Se cree que los primeros hombres que lo realizaron fueron los griegos, aproximadamente en el siglo IV antes de Cristo. De hecho la palabra teatro viene del griego Thestron, que significa lugar donde se mira, y de la palabra drama, que también viene del griego, y quiere decir acción.
Los griegos hacían representaciones ligadas a su propia religión. Normalmente espectadores y actores se juntaban en la orilla de los cerros. Los primeros se instalaban en las faldas, con el fin de escuchar y ver la obra sin problemas.
De todas formas, los actores usaban unos zapatos altos (una especie de zancos) para que se los pueda ver de lejos, y hablaban utilizando unos conos, que aumentaban el volumen de su voz. Su vestuario eran simples túnicas. También se ponían mascaras que representaban el estado de ánimo del personaje. De ahí viene las conocidas mascaras de la alegría y la tristeza, que son el símbolo del teatro.
Con el tiempo el teatro evolucionó. El hombre construyó lugares especiales para las representaciones, más cómodos y con mejores condiciones de luz y de acústica, y las obras comenzaron a escribirse antes de realizarse en el escenario, como una manera de ordenar la representación. Así es como surgió el género dramático.


En el mundo dramático, el ambiente se encuentra determinado por el espacio y el tiempo. Cuando decimos ambiente, nos referimos a la situación en la que se desarrolla la obra, al lugar físico y al tiempo en el que se mueven los personajes.


El espacio refiere tanto al lugar geográfico, como al lugar físico en el que se sitúa la obra. En las obras dramáticas, la información sobre ellos se nos da mediante el leguaje acotado. Luego, cada vez que comienza un cuadro nuevo, nos dirán cuáles son los elementos que constituyen el espacio físico, es decir, si la acción transcurre en in patio, en el interior de una iglesia, en un hospital, etc.
Los escenarios posibles son muchísimos, y solo dependen de las necesidades de la obra.
Esto es particularmente importante para el director, quien llevara a cabo la obra teatral, ya que a partir de los antecedentes que se den en la obra, él podrá guiarse para hacer la puesta en escena. Hay obras dramáticas que exigen más creatividad y capacidad interpretativa del director en este aspecto. Por ejemplo: una obra que se sitúe en el desierto, ¿cómo podrá él dar la impresión de desierto en un escenario?.


El tiempo que transcurre en el mundo dramático puede considerarse desde dos puntos de vista. Por un lado, debemos considerar el tiempo total en que se supone que se llevó a cabo el conflicto. Por ejemplo, si una obra muestra la situación de una señora que pelea con su marido, y esto ocurre desde hace años, esos años forman parte del tiempo total. Esto, aunque no se nos haya mostrado qué ocurrió en ellos, sino que solo se nos haya hablado de ese tiempo, aludiéndose a él. Por esto, este tiempo se llama tiempo aludido.
Por otra parte, el tiempo se puede considerar contando solo el tiempo ficticio que transcurre desde que comienza la obra hasta que termina. Este puede ser uno o varios días, meses o incluso años. Por ejemplo: el primer acto puede mostrarnos una época determinada, y el segundo acto, que han pasado muchos años. A este tiempo, que es el que transcurre en la obra al momento de leerla o de verla representada, lo llamamos tiempo dramático. Por lo tanto, el tiempo total en una obra dramática incluye el tiempo aludido y el tiempo dramático.


Es importante aclarar que, en las obras dramáticas se produce lo anterior con el tiempo, debido a la finalidad de las obras dramáticas, que es la de ser representadas.
Evidentemente, ningún dramaturgo puede pretender que el público que este viendo la obra durante un día entero, ni durante muchas horas. La duración de una obra dramática está limitada al tiempo que demore en escena, una vez convertida en obra teatral. Esto suele ser un lapso de dos horas, aproximadamente.
Por la misma razón, la obra debe ser breve y compacta. Ello obliga a utilizar el tiempo aludido además del dramático, en que los espectadores (y lectores) puedan enterarse de algunas cosas que ocurrieron antes, con solo mencionarlas, sin que tengan que verlas (o leerlas) personalmente.

Los personajes

Los personajes constituyen el segundo elemento dentro del mundo dramático.
Al igual que las obras narrativas, en las obras dramáticas existen personajes, seres creados por el dramaturgo, que cobran vida en la ficción de la obra. Ellos dicen sus parlamentos y, a través de sus palabras, nos ayudan a configurar la acción.
Recordemos que los personajes se mueven, hacer gestos, llevan vestimenta, y los lectores nos enteramos de todo esto mediante las acotaciones.
Es importante que señalar que estos personajes, que existen en la obra dramática, son encarnados por actores al momento de representar la obra y convertirla en una pieza teatral. Los actores son personas reales, que pueden dar vida a distintos personajes, según las obras que realicen.
En las obras dramáticas existen varios tipos de personajes. Estos son:
·         El protagonista
·         El antagonista
·         Los personajes secundarios
·         Los personajes colectivos
·         Los personajes alegóricos

El protagonista

Es el personaje principal, el más importante. Es quien representa a una de las fuerzas que normalmente existen en la obra dramática, y que se encuentran en conflicto. Lo común es que el protagonista siempre trate de buscar la solución del conflicto de buena manera. Es un personaje con el cual el lector o el público se identifica; al leer o presenciar la obra se ¨solidariza¨ con él, se pone de su lado.


Es también un personaje importante y representa la otra fuerza que lucha. El antagonista es, entonces, quien se opone al protagonista, está en contra de que él logre sus fines.
Dicho de un modo familiar, el antagonista es el malo de la historia. Él retrasa la solución del conflicto, y los lectores y espectadores destinatarios de la obra, generalmente no están de su lado, no queremos que triunfe. Parejas famosas de protagonistas y antagonistas son, por ejemplo, Batman y el Guasón, el Correcaminos y el Coyote, etc.


Son aquellos que no representan una de las dos fuerzas en conflicto, sino que se suman a una de las dos, dando su apoyo ya sea al protagonista o al antagonista.
No hay que creer que por ser secundarios, esto personajes tiene menos importancia dentro de la obra. Lo que sucede es que el conflicto no está centrado en ellos, pero su acción es igualmente definitiva para el desenlace de la obra y su presencia es esencial.
Personajes colectivos
Son un tipo de personaje que, a pesar de ser una sola persona, representa a muchas otras; es como si fuera la encarnación de un grupo. Puede ser, por ejemplo, un representante del pueblo, o de los súbditos del rey.

Personajes alegóricos

Constituyen la encarnación de aquellas cosas abstractas, que no son personas. Evidentemente, estos son personajes simbólicos, a los que se les dan las características de aquellas cosas a las que representan.
Esto ocurre en aquellas obras donde participan como personajes La Primavera, por ejemplo, o La Muerte, representada como una mujer vestida de negro, que aparece de pronto. En una famosa obra dramática llamada El Gran Teatro del Mundo, intervienen varios de estos personajes, como el Mundo, quien aparece en escena como si fuera una persona, que representa al universo entero.


Cuando estudiamos el género narrativo vinos que en las obras que pertenecen a él, existía un mundo narrado. Lo mismo ocurre en las obras dramáticas.
En ellas existe un mundo dramático; es una nueva realidad, un mundo nuevo, ficticio, pero que parece real cuando nos aventuramos a leer una obra dramática, y mucho más cuando podemos presenciar su representación escénica, es decir, cuando la vemos convertida en obra teatral.
En este mundo nuevo, literario, existen tres elementos: la acción, los personajes y el ambiente, determinado por el espacio y el tiempo. Estos dos últimos ya los hemos desarrollado, por lo tanto desarrollaremos la acción.


Constituye la parte más importante de la obra dramática. En el mundo narrado no se habla de acción, sino de acontecimientos.
En el caso de la obra dramática, no hablamos de acontecimientos, ya que ellos no constituyen lo esencial de la obra. No importa que ocurra, sino el hecho de que está ocurriendo algo (lo que sea) y ese algo está ocurriendo en ese preciso momento, que vuelve a ser presente cada vez que leemos una obra dramática, o que vemos una obra teatral. En el caso de las obras dramáticas, no hay nadie que cuente lo que está sucediendo; nos enteramos de ello a través de las acciones de los distintos personajes.
Ahora bien, la acción, o trama de la obra, está siempre basada en un conflicto, en una realidad problemática que angustia o perturba al hombre, y que suele estar manifestada en dos fuerzas opositoras que luchan entre si: el bien y el mal, la muerte y la vida, el amor y el odio, etc. Para plantearnos este conflicto, la acción consta de lo que llamamos instancias dramáticas.


Con este nombre se designa a los distintos momentos de la acción que se nos presenta en una obra dramática.
Estos son, la mayor parte de las veces, claramente diferentes. Son tres: la presentación, el de Esto no quiere decir que siempre las obras dramáticas terminen con un final feliz, ya que un conflicto puede solucionarse, por ejemplo, con la muerte del protagonista. El final puede ser bueno o malo, triste o alegre, pero, en este momento, casi siempre el conflicto acaba por despejarse. Existen algunas obras en las que el conflicto no se soluciona, pero eso no es lo usual.
Normalmente, esta instancia dramática es más breve que las anteriores, y suele coincidir con el tercer acto, en las obras que lo tienen. Asimismo, hay obras en las que el clímax está en el tercer acto.


La obra dramática posee una estructura especial, es decir, está constituida en forma particular y propia. Está dividida en actos, que normalmente son tres y sirven para separar los momentos dentro de la historia.


Capítulos, cuadros y escenas

En cada acto se presenta una especie de capítulo distinto, que muestra cómo se va desarrollando la historia.
Dentro de cada acto pueden encontrarse distintos cuadros. El cuadro es una división que se genera cuando hay un cambio de escenografía, cuando el lugar donde se desarrolla la acción es distinto. Si la acción transcurre en el interior de una casa, y luego se muestra a los personajes en el jardín, ha comenzado un nuevo cuadro.
Dentro de los actos también hay otras divisiones más pequeñas, que son las escenas. Estas comienzan o terminan cuando un personaje nuevo entra o sale del escenario. Es decir, si al comienzo de la acción (primera escena) hay tres personajes y uno de ellos se retira, ahí es cuando comienza la segunda escena. Lo mismo ocurrirá si en lugar de retirarse, entra el personaje.


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