domingo, 19 de octubre de 2014

El Cuento: "El nacimiento de la Magia"

Hace muchos años antes de que el hombre inventara la escritura y la vida fuese esta que conocemos, existió en una antigua civilización, de pensadores y filósofos de gente sabia que cambio a la humanidad.

Fue en Grecia donde hace más de cuatro mil años nació Photino, cuando tenía tan solo 10 años su familia murió quedándose el solo y muy triste. Empezó a vagar y caminar por cada poblado y cada país tanto cercano como distante y así fue conociendo muchas personas que al igual que él se encontraban solas, personas de la India, de China, de Italia, de Francia, de Egipto y otros lugares más y cuyas familias al igual que la suya habían perecido o se encontraban muy lejos.
Todos se hicieron muy amigos, casi como una gran familia, la familia de los sin familia les decían,  pero había un gran problema, nadie los quería, eran marginados porque estaban sucios y nadie los quería conocer y pese a que eran completamente amables  y sonreían a cada persona, nunca nadie les devolvía una sonrisa, ni les respondía el saludo y algunos ni siquiera los querían mirar, bien por miedo o por indiferencia.

Tras largos años de vagar y ser nómadas, foráneos a los que nadie deseo nunca un buen día, decidieron sonreír para sí mismos entre ellos y empezaron a utilizar su imaginación para diseñar formas nuevas de ser felices. Tras un día de observación en una tierra cuyo nombre no conocemos y largos años de sentimientos guardados Photino se paro frente a su gran familia con un instrumento extraño, una persona  que tan solo alcanzaba la altura de su rodilla y la cual él dirigía con hilos para dar movimiento, empezó a maniobrarla de manera que esta bailara, todos comenzaron a aplaudirlo y la gente que pasaba se quedo asombrada y sonreía y fueron sentándose entre la gran familia haciendo que se transformara en una multitud de gente conglomerada observando el espectáculo. De pronto de entre el público un muchacho chino se levanto con una máscara asombrosa de diversos colores y empezó a interactuar justo entre el público dejando a la gente aún más impresionada, un egipcio decidió a su vez comenzar a entonar con muchas voces cambiantes personajes mientras un muñeco en su mano hacia de hablar y actuaba, por otro lado. La gente no podía creer lo que veía, excitados y alucinados aplaudían y sonreían a cada uno de estos muchachos que ahora eran queridos y aceptados pues se habían transformado en El Gran Circo de los muchachos de la Calle y con este nombre decidieron conocer cada lugar del mundo regalando sonrisas a cuantas personas decidiera verlos.

Han pasado muchos años y dicen que si prestas atención en algún sitio de la calle aún existen miembros de esta sociedad, que andan con títeres y marionetas regalando sonrisas, con mascaras y muppets interpretando personajes y rompiendo la rutina.


Lo que nunca nadie dice es que ese día que nació El Gran Circo de los muchachos de la Calle fue el día en que gracias a los aplausos y a las risas nació la magia del entretenimiento. 

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